A abad sin ciencia y sin conciencia, no le salva la inocencia.
A abril alabo si no vuelve el rabo.
A asno lerdo, arriero loco.
A balazos de plata y bombas de oro, rindió la plaza el moro.
A barba muerta, obligación cubierta.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
miércoles, 11 de febrero de 2009
Pulgarcito
1921 - 1981La exposición mas importante jamás realizada sobre la historiade un cómic español
Más de 200 documentos gráficos reunidos de enormevalor documental, dibujantes, guionistas, páginas publicadas, originales de autores, facsímiles, entrevistas,cotilleos, caricaturas, secretos de redacción, biografías, la censura previa, la censura interna, las diferentescabeceras a través de los años. Todo lo expuesto son documentos que pueden interesar por diferentes motivos al curioso, al estudioso, al nostálgicoy al que aún no se ha enterado de que tenemos un granpatrimonio cultural, el cual puede empezar a descubrir aquí y ahora.
Todo este material está representado con elegancia ybuen gusto. Se pueden contemplar las obras de los dibujantes y guionistas que durante muchos años hanhecho honor al título que obtuvo en su tiempo ante un jurado cualificador: el ser la revista PULGARCITO el mejorcómic del continente.
Aún nos suenan los nombres de firmas tan destacadas como: Escobar, Tran, by Vazquez, Iranzo, Tomás Porto,Jorge, Segura, F. Ibañez, Nene Estivill, Peñarroya, Raf ...y así hasta 70, todos ellos conocidos en sus diferentes épocas por sus fansincondicionales, además de los Guionistas, verdaderos artífices de lapalabra escrita: V. Mora, Cassarel, A. Matias Guiu,F. Gonzalez Ledesma y otro largo etc.
Una exposición imprescindible dever, porque ya no se dará en muchotiempo nada igual, ni siquiera parecido. Para verlo todo hay que venir con tiempo suficiente, al menos dos horas. Los estudiosos pueden estarse todo un día tomando notas y no terminar.
Hay sillas a disposición de los más recalcitranteslectores.
Es una ocasión de oro para entender la trayectoriahistórica del cómic español.Con motivo de esta exposición, se ha editado unapublicación informativa con 20 páginas ilustradas con unajugosa selección de historietas. Se puede solicitar al Museu del Còmic.
Más de 200 documentos gráficos reunidos de enormevalor documental, dibujantes, guionistas, páginas publicadas, originales de autores, facsímiles, entrevistas,cotilleos, caricaturas, secretos de redacción, biografías, la censura previa, la censura interna, las diferentescabeceras a través de los años. Todo lo expuesto son documentos que pueden interesar por diferentes motivos al curioso, al estudioso, al nostálgicoy al que aún no se ha enterado de que tenemos un granpatrimonio cultural, el cual puede empezar a descubrir aquí y ahora.
Todo este material está representado con elegancia ybuen gusto. Se pueden contemplar las obras de los dibujantes y guionistas que durante muchos años hanhecho honor al título que obtuvo en su tiempo ante un jurado cualificador: el ser la revista PULGARCITO el mejorcómic del continente.
Aún nos suenan los nombres de firmas tan destacadas como: Escobar, Tran, by Vazquez, Iranzo, Tomás Porto,Jorge, Segura, F. Ibañez, Nene Estivill, Peñarroya, Raf ...y así hasta 70, todos ellos conocidos en sus diferentes épocas por sus fansincondicionales, además de los Guionistas, verdaderos artífices de lapalabra escrita: V. Mora, Cassarel, A. Matias Guiu,F. Gonzalez Ledesma y otro largo etc.
Una exposición imprescindible dever, porque ya no se dará en muchotiempo nada igual, ni siquiera parecido. Para verlo todo hay que venir con tiempo suficiente, al menos dos horas. Los estudiosos pueden estarse todo un día tomando notas y no terminar.
Hay sillas a disposición de los más recalcitranteslectores.
Es una ocasión de oro para entender la trayectoriahistórica del cómic español.Con motivo de esta exposición, se ha editado unapublicación informativa con 20 páginas ilustradas con unajugosa selección de historietas. Se puede solicitar al Museu del Còmic.
la paella
Modo de preparación [editar]
Una paella en cocción
La paella debe estar perfectamente nivelada. Se sofríe en el aceite de oliva la carne. Una vez bien frita la carne se añaden las judías verdes y el garrofón. Posteriormente el tomate. A continuación se añade el pimentón y antes de que se queme se añade agua hasta casi llenar la paella, por encima de los remaches (unión del asa a la paella vista desde el interior), se añade el colorante o azafrán y se hierve a fuego fuerte durante unos treinta o cuarenta minutos procurando que el caldo reduzca alcanzando la altura de los remaches de las asas. Justo antes de hervir suele añadirse la/s ramita/s de romero fresco (opcional) que serán retiradas unos minutos después, para evitar que el caldo tome demasiado sabor.
Se rectifica el punto de sal (un pelín salado) y se vierte el arroz. La cantidad aproximada es de unos ochenta o cien gramos por comensal. Es importante repartir bien el cereal nada más añadirlo al guiso ya que si se remueve posteriormente se romperá liberando el almidón que guarda en su interior provocando que el grano explote (esclatat en valenciano) y quede con una textura no demasiado agradable (empastrado).
Mantener a fuego vivo durante los primeros minutos de cocción del arroz. El tiempo que el arroz debe estar en cocción es diferente según la variedad. Para un tipo de arroz común a los 15 min debe estar el arroz totalmente visible, dejando 5 minutos más para que se quede sin nada de caldo. Para un arroz tipo bomba que absorbe más el caldo (y el sabor) hay que dejarlo 5 min más.
Conviene dejarlo reposar fuera del fuego unos cinco minutos para que el arroz termine de absorber todo el caldo. Además, si el arroz ha quedado un poco duro es recomendable tapar la paella con un papel durante el reposo para que se termine de cocer.
Paella mixta, paella de marisco y otras
Paella de marisco
Desde que la paella dio el salto desde su cuna, en las inmediaciones del lago de La Albufera, este plato no ha dejado de aumentar su fama y sus degustadores en el resto de España y el mundo.
La paella dominical de los valencianos se cocina hoy en buena parte de España y su popularidad es tal que se ha convertido en el plato estrella de la cocina valenciana dentro y fuera del país. Obviamente, la internacionalización de la paella ha originado nuevas variantes del plato y como todas aquellas recetas que han alcanzado fama mundial, hoy existen centenares de tipos de paella, algunas con recetas realmente exóticas que no tienen nada que ver con la paella valenciana tradicional.
Sin duda la variante más popular es la paella de marisco que prescinde de las verduras y sustituye la carne por diversos mariscos, moluscos y pescados además de sustituir el agua por caldo de pescado. La cantidad, variedad y calidad del marisco empleado en su elaboración dependerá del poder adquisitivo del comensal.
En tierras valencianas también es posible encontrar otra variedad conocida a veces como paella d'hivern (paella de invierno) en la que debido a la dificultad de encontrar judías verdes en dicha época del año se utilizan otras verduras como alcachofas para sustituirlas.
Aunque en la receta tradicional sólo se incluyen carnes de pollo y conejo ya se ha comentado antes que en el entorno de la albufera es habitual el uso de pato en su elaboración. Asimismo, en el interior de la Comunidad Valenciana y en la comarca de La Plana (Castellón) se suele añadir un trozo de costilla de cerdo por comensal consiguiendo como en el caso anterior el mismo efecto, que quede el guiso más meloso.
Otro tipo de paella es la conocida como mixta, ya que mezcla la paella de carne (pollo y conejo) con la paella de mariscos de origen relativamente reciente. Es de reseñar que esta receta apenas es consumida en Valencia ya que es un invento reciente efectuado en otras regiones españolas. Pese a la importante desviación sobre la receta original, la paella mixta ha ganado mucha aceptación fuera de la Comunidad Valenciana; este tipo de paella es el que encontramos en buena parte de los restaurantes no valencianos de España y del extranjero. Abundan los folletos turísticos y las colecciones gastronómicas sobre España donde el único tipo de paella mencionado es la mixta. Otras variaciones de la paella, si son cocinadas fuera de Valencia, además de mezclar carne con marisco, incluyen ingredientes tales como guisantes, cebolla, chorizo o salchicha.
Muchas de estas recetas se apartan bastante de la ortodoxa paella original, por ello no son consideradas como tales por la mayoría de valencianos. Ni siquiera la citada mixta que se sirve equivocadamente como paella valenciana en muchos lugares de España desde donde se ha fomentado la falsa creencia de que la auténtica paella mezcla carne con marisco.
Tradiciones
Paella del domingo
En la Comunidad Valenciana siempre se ha asociado la paella al elemento festivo. Debido a su laboriosa preparación y a que sus ingredientes fueron un lujo para la mayoría de la población durante mucho tiempo cuando había que realizar alguna celebración la paella era el plato elegido. Por ello en muchos casos todavía es el hombre el encargado de guisar la paella ya que al estar asociada su consumo al de una festividad se salía de las obligaciones corrientes de una ama de casa.
Actualmente es común en muchas festividades de localidades valencianas la elaboración con fuego de leña de paellas gigantes que son repartidas de manera gratuita entre los asistentes.
Paella del jueves
La costumbre en algunas familias de comer paella los jueves surge seguramente entrado el siglo XX, procede posiblemente de colegios y cuarteles y existen varias teorías para explicarla. Una de eslla es la siguiente:
Reparto tardío:
Dado que los pescadores libraban el domingo, el lunes era el primer día que se podía comprar pescado fresco, que se vendía primero en la costa. El sobrante se repartía por el interior, pero como se distribuía en carros no llegaba a la mayoría de poblaciones hasta el jueves. Este día se preparaba la cazuela de pescado con arroz.
Por ello se supone que derivó hacia la paella de pescado.
Una paella en cocción
La paella debe estar perfectamente nivelada. Se sofríe en el aceite de oliva la carne. Una vez bien frita la carne se añaden las judías verdes y el garrofón. Posteriormente el tomate. A continuación se añade el pimentón y antes de que se queme se añade agua hasta casi llenar la paella, por encima de los remaches (unión del asa a la paella vista desde el interior), se añade el colorante o azafrán y se hierve a fuego fuerte durante unos treinta o cuarenta minutos procurando que el caldo reduzca alcanzando la altura de los remaches de las asas. Justo antes de hervir suele añadirse la/s ramita/s de romero fresco (opcional) que serán retiradas unos minutos después, para evitar que el caldo tome demasiado sabor.
Se rectifica el punto de sal (un pelín salado) y se vierte el arroz. La cantidad aproximada es de unos ochenta o cien gramos por comensal. Es importante repartir bien el cereal nada más añadirlo al guiso ya que si se remueve posteriormente se romperá liberando el almidón que guarda en su interior provocando que el grano explote (esclatat en valenciano) y quede con una textura no demasiado agradable (empastrado).
Mantener a fuego vivo durante los primeros minutos de cocción del arroz. El tiempo que el arroz debe estar en cocción es diferente según la variedad. Para un tipo de arroz común a los 15 min debe estar el arroz totalmente visible, dejando 5 minutos más para que se quede sin nada de caldo. Para un arroz tipo bomba que absorbe más el caldo (y el sabor) hay que dejarlo 5 min más.
Conviene dejarlo reposar fuera del fuego unos cinco minutos para que el arroz termine de absorber todo el caldo. Además, si el arroz ha quedado un poco duro es recomendable tapar la paella con un papel durante el reposo para que se termine de cocer.
Paella mixta, paella de marisco y otras
Paella de marisco
Desde que la paella dio el salto desde su cuna, en las inmediaciones del lago de La Albufera, este plato no ha dejado de aumentar su fama y sus degustadores en el resto de España y el mundo.
La paella dominical de los valencianos se cocina hoy en buena parte de España y su popularidad es tal que se ha convertido en el plato estrella de la cocina valenciana dentro y fuera del país. Obviamente, la internacionalización de la paella ha originado nuevas variantes del plato y como todas aquellas recetas que han alcanzado fama mundial, hoy existen centenares de tipos de paella, algunas con recetas realmente exóticas que no tienen nada que ver con la paella valenciana tradicional.
Sin duda la variante más popular es la paella de marisco que prescinde de las verduras y sustituye la carne por diversos mariscos, moluscos y pescados además de sustituir el agua por caldo de pescado. La cantidad, variedad y calidad del marisco empleado en su elaboración dependerá del poder adquisitivo del comensal.
En tierras valencianas también es posible encontrar otra variedad conocida a veces como paella d'hivern (paella de invierno) en la que debido a la dificultad de encontrar judías verdes en dicha época del año se utilizan otras verduras como alcachofas para sustituirlas.
Aunque en la receta tradicional sólo se incluyen carnes de pollo y conejo ya se ha comentado antes que en el entorno de la albufera es habitual el uso de pato en su elaboración. Asimismo, en el interior de la Comunidad Valenciana y en la comarca de La Plana (Castellón) se suele añadir un trozo de costilla de cerdo por comensal consiguiendo como en el caso anterior el mismo efecto, que quede el guiso más meloso.
Otro tipo de paella es la conocida como mixta, ya que mezcla la paella de carne (pollo y conejo) con la paella de mariscos de origen relativamente reciente. Es de reseñar que esta receta apenas es consumida en Valencia ya que es un invento reciente efectuado en otras regiones españolas. Pese a la importante desviación sobre la receta original, la paella mixta ha ganado mucha aceptación fuera de la Comunidad Valenciana; este tipo de paella es el que encontramos en buena parte de los restaurantes no valencianos de España y del extranjero. Abundan los folletos turísticos y las colecciones gastronómicas sobre España donde el único tipo de paella mencionado es la mixta. Otras variaciones de la paella, si son cocinadas fuera de Valencia, además de mezclar carne con marisco, incluyen ingredientes tales como guisantes, cebolla, chorizo o salchicha.
Muchas de estas recetas se apartan bastante de la ortodoxa paella original, por ello no son consideradas como tales por la mayoría de valencianos. Ni siquiera la citada mixta que se sirve equivocadamente como paella valenciana en muchos lugares de España desde donde se ha fomentado la falsa creencia de que la auténtica paella mezcla carne con marisco.
Tradiciones
Paella del domingo
En la Comunidad Valenciana siempre se ha asociado la paella al elemento festivo. Debido a su laboriosa preparación y a que sus ingredientes fueron un lujo para la mayoría de la población durante mucho tiempo cuando había que realizar alguna celebración la paella era el plato elegido. Por ello en muchos casos todavía es el hombre el encargado de guisar la paella ya que al estar asociada su consumo al de una festividad se salía de las obligaciones corrientes de una ama de casa.
Actualmente es común en muchas festividades de localidades valencianas la elaboración con fuego de leña de paellas gigantes que son repartidas de manera gratuita entre los asistentes.
Paella del jueves
La costumbre en algunas familias de comer paella los jueves surge seguramente entrado el siglo XX, procede posiblemente de colegios y cuarteles y existen varias teorías para explicarla. Una de eslla es la siguiente:
Reparto tardío:
Dado que los pescadores libraban el domingo, el lunes era el primer día que se podía comprar pescado fresco, que se vendía primero en la costa. El sobrante se repartía por el interior, pero como se distribuía en carros no llegaba a la mayoría de poblaciones hasta el jueves. Este día se preparaba la cazuela de pescado con arroz.
Por ello se supone que derivó hacia la paella de pescado.
Cuentos cortos
Timo vivía en un pequeño poblado al pie de la cordillera de Los Andes. A pesar de ser un niño pequeño, en Diciembre acompañaba a su padre a las veranadas, enormes extensiones de verde pasto donde el ganado vacuno u ovino era llevado después del duro invierno para alimentarse. En aquellas latitudes la soledad era inmensa. Hacia donde se volviese la vista no se divisaban rastros humanos. La naturaleza bendecida en esa región rebosaba belleza. Cuando estaba despejado podía afirmarse que aquel era el cielo más claro, el aire más puro, el agua más cristalina, las montañas más majestuosas, la tierra más fértil y el pasto más tierno y verde de todo el mundo. Cada tarde, cuando Timo se sentía ya cansado de jugar, trepar y correr tras las ovejas, le gustaba tenderse sobre la fresca hierba y contemplar el vuelo de los cóndores sobre las altas cumbres. ¡Que aves tan majestuosas, serenas y afortunadas! ¡Que hermoso era verlas deslizarse sobre el viento con sus enormes alas extendidas!, sin prisa, sin cansancio... ¡Que vista maravillosa debían tener desde allá arriba! La imponente cordillera con sus impenetrables alturas, el verdor fresco de las veranadas...¿quién sabe si desde allá arriba podrían incluso ver el mar? El mar... Timo varias veces había oído hablar de él. Decían que era enorme y azul... pero ¿qué tan grande podría ser? ¿Más que la cordillera? No, ¡imposible! Nada en este mundo podría ser más grande que la cordillera. Él había estado a gran altura. Él había llegado hasta un lugar en que ni el más valiente de los hombres se atrevería a continuar. Muchas noches, vencido por el cansancio, se quedaba dormido pensando en el mar. Una noche soñó que era un cóndor y que agitando sus enormes alas ganaba altura y luego planeaba sobre las olas y se deslizaba por las corrientes de aire sintiendo el viento en sus plumas y el sol en su cabeza. ¡Fue el sueño más hermoso de toda su vida! Una tarde un jinete pasó por el lugar. Iba completamente solo. Se acercó a Timo y a su padre saludándolos con cara muy seria. Había algo en su mirada que no le agradó a Timo y tampoco al viejo Rex que no dejaba de ladrarle y de mostrarle los dientes. - Buenas – saludó el desconocido tocándose el ala del sombrero. - Buenas – respondió el padre de Timo. - Se acerca la noche y me agradaría algo de compañía para charlar. ¿Les molestaría si me quedo? - preguntó el extraño. Timo escudriñó la mirada de aquel hombre. Había algo oscuro en él, pero no sabía decir exactamente qué. Esa noche los tres se sentaron junto a una fogata bajo el cielo estrellado. Ambos hombres conversaron a un ritmo monótono y cansado y Timo se durmió una vez más imaginando el mar. A la mañana siguiente el niño despertó cuando el sol ya estaba alto. La improvisada choza en la veranada era cruzada lado a lado por rayos de sol como si fuesen doradas espadas. Timo se levantó y salió afuera. Ya no había rastros del desconocido. Su fiel amigo Rex vino corriendo a saludarlo, meneando alegremente la cola y acercando su cabeza para recibir caricias. Era una hermosa mañana y después del desayuno, como todos los días, Timo salió a pasear, pero esta vez algo nuevo sucedió... había encontrado una liebre patagónica herida. Pese a estar lastimada corría con mucho esfuerzo. Rex y Timo comenzaron a perseguirla y sin darse cuenta se alejaron mucho más que de costumbre. Cuando el sol estuvo alto, ambos se encontraron en una emplanada rodeada de cerros. Más allá las altas cumbres brillaban con plateado fulgor. Cuando Timo miró a su alrededor se sintió desorientado. Estaba perdido. - No importa – pensó – Intentaré encontrar el camino por el que he venido... Rex me ayudará – Dicho esto olvidó a la liebre que ya se había perdido de vista y dio media vuelta mientras Rex estaba entretenido olfateando la entrada de una madriguera. Cuando comenzaba a regresar... o al menos eso creía, divisó a lo lejos un cóndor que suavemente descendía hasta tocar tierra. – Intentaré acercarme sin que me vea – pensó Timo. Nunca había estado cerca de uno, solo los veía siempre en lo alto jugando con el viento. Sigilosamente se arrastró entre la hierba. Rex seguía escarbando ansioso en la entrada de la madriguera. De pronto Timo descubrió algo terrible... Camuflada en el pastizal había una trampa para cóndores y el que había visto descender se encontraba precisamente dentro de ella. Estas trampas consisten en un pequeño corral de 2 metros cuadrados, dentro del cual hay un tentador cebo de carne muy salada. Después de que comen a saciedad, un envase con agua los espera para apagar la sed que la sal les provoca. Finalmente les es imposible levantar el vuelo ya que por el peso ganado necesitarían varios metros para tomar impulso y poder elevarse. Cerca de la trampa, Timo divisó el caballo de aquel oscuro hombre que había pernoctado con ellos. Era él quien andaba cazando cóndores. ¡Tenía que salvar a este cóndor antes de que el hombre apareciese!. Como Timo se había demorado largo rato arrastrándose entre la hierba, el cóndor ya había comido suficiente y con gran deleite bebía el agua. Al encontrarse ya cerca de la trampa Timo se puso de pie. El cóndor lo miró muy asustado e inmediatamente intentó correr. Se estrelló contra uno de los lados, corrió hacia su derecha... se volvió a estrellar y esta misma escena se repitió hasta que el ave rendida y adolorida se quedó temblorosa en un rincón. - Cálmate amigo, no voy a hacerte daño... solo quiero ayudarte – dijo el niño con voz suave mientras trataba de acariciar el negro plumaje. Su mano temblaba al acercarse ya que sabía que un solo picotazo del cóndor le costaría al menos un buen pedazo de dedo, sin embargo, ¡tenía que hacerlo! ¡Sentía una necesidad imperiosa! ¡No podía haber estado tan cerca y no haberlo tocado! Lentamente la yema de sus dedos sintió el suave contacto, finalmente toda la palma de su mano. - Eso es – murmuró – Soy tu amigo –. El tembloroso y asustado cóndor se dejó acariciar. Parecía ser viejo o tal vez desgastado por los duros inviernos de la región. Este tierno contacto entre Timo y el cóndor duró unos minutos hasta que Rex apareció de pronto y al ver a la enorme ave tan cerca de Timo comenzó a ladrar ferozmente. - ¡Shhhh cállate! - susurró el niño – Es nuestro amigo y está en problemas, debemos ayudarlo! Además alertarás al hombre que debe andar cerca. Rex pareció comprender el mensaje perfectamente ya que no emitió ningún sonido más y se quedó sentado junto al pequeño. Timo comenzó a pensar en como salvar al cóndor... No podía cargarlo en brazos, era demasiado grande. - Ya sé – dijo para sí. - Derribaré uno de los lados de la trampa y así podrá correr y tomar impulso para levantar el vuelo. Manos a la obra se puso a trabajar. Sacudió la estructura con todas sus fuerzas, sin embargo, las estacas estaban firmemente unidas. Entonces vio que solo le quedaba una opción... Desenterrarlas. Como no tenía herramientas comenzó a cavar con sus propias manos. Rex, que estaba a su lado, pareció comprender que Timo necesitaba ayuda y empezó a hacer lo propio con sus patas delanteras. Pronto la estaca comenzó a moverse cada vez más hasta que salió. Frente al cóndor se abrió una salida. En ese momento una voz de hombre gritó furiosamente. - ¡Hey niño! ¡¿Qué crees que estás haciendo? ¡Ven acá, te voy a dar una lección! – Furioso el hombre de la oscura mirada venía acercándose amenazante con un lazo en la mano. Timo alentó al cóndor a escapar de la trampa haciéndose a un lado de la salida. - ¡Vete cóndor! ¡Vuela! ¡Eres libre! – Los gritos del niño resonaron en las montañas... libre... libre... Mientras Rex trataba de interponerse entre el hombre y el niño, el cóndor se echó a correr y Timo corría junto a él gritando - ¡Vuela! ¡Vuela! – La enorme ave extendió sus alas, las batió con fuerza y pesadamente se elevó. Cuatro metros de lado a lado, las poderosas alas pusieron al cóndor de vuelta en las alturas. Mientras tanto Timo huía del hombre, quien, al no lograr acortar distancias, intentaba lacearlo como a un caballo salvaje. Los ladridos de Rex no causaban ningún efecto y cuando se disponía a lanzar el lazo por segunda vez, ambos, niño y hombre, vieron al cóndor que en vuelo rasante se dirigía exactamente hacia ellos. Disminuyendo la velocidad, a solo un metro del pastizal, el ave pasó rozando al niño. ¡Había vuelto a rescatarlo! De un salto, Timo se aferró al blanco anillo del cuello. No fue difícil para un ave como esa elevarse con un pequeño tan menudo como Timo. Ante la mirada estupefacta del hombre y los ladridos de Rex, el niño y el cóndor remontaron las alturas. Durante los primeros segundos Timo no se atrevía a abrir los ojos. Iba fuertemente aferrado al cuello sintiendo el fresco viento en su cara. Poco a poco trataba de abrirlos, pero en cuanto veía hacia abajo los cerraba de nuevo. Notando el miedo del niño el cóndor se mantuvo a mediana altura y buscó una y otra vez las corrientes de aire para solo deslizarse, planeando sobre ellas. Muy pronto Timo perdió el miedo y comenzó a sentirse el niño más afortunado del mundo. ¡Estaba en lo alto, jugando con el viento, sintiéndose libre y se dedicó únicamente a disfrutar de aquel momento irrepetible. ¡Por fin sabía que veían los cóndores desde lo alto! Su corazón latía fuertemente. Era la emoción más fuerte que había sentido en toda su corta vida. Sin elevarse demasiado, el cóndor se desplazó calmadamente por los caminos del viento y Timo disfrutó como nunca del maravilloso paisaje desde lo alto. ¡Que divertidos se veían los animales! ¡Parecían de juguete! Atrás quedaban las altas montañas cuando Timo divisó una larga franja azul... más allá, solo cielo... ¡Era el mar! ¡Estaba viendo el mar con sus propios ojos! ¡No lo podía creer! El cóndor parecía adivinar sus sueños y se dirigía directamente hacia allá. Cada vez más cerca, ya podía distinguir el blanco encaje de las olas. El viento sacudía su pelo y las plumas de la majestuosa ave quien con maestría remontaba las corrientes con sus enormes y negras alas extendidas. Ya sobre la playa el cóndor viró hacia la izquierda y, durante lo que a Timo le parecieron solo segundos, voló kilómetros y kilómetros a lo largo de la costa. Timo estaba maravillado y, aferrado fuertemente al cuello del ave, perdía la vista en el horizonte. ¡El mar no tenía fin! Luego miraba la blanca espuma, el brillo del sol en las olas, luego el horizonte otra vez. Y así pasó este momento inolvidable en que el cóndor agradeció a Timo por haberlo rescatado. Un nuevo viraje hacia la izquierda puso al niño y al cóndor nuevamente de cara a la cordillera... Después de un rato el cóndor dejó a Timo muy cerca de la choza de la veranada. Su amigo Rex vino alegremente a recibirlo y juntos observaron como el viejo cóndor alzaba el vuelo. Más tarde el padre preguntó: • ¿Dónde has estado todo este día?, me tenías muy preocupado, ¡te he dicho que no te alejes demasiado! – Después de haberle relatado con detalles la aventura que acababa de vivir, el padre acarició tiernamente la cabecita del niño y dijo sonriente: - ¡Ay Timo! ¡Eres tan soñador! Te prometo que algún día te llevaré a conocer el mar. – Esa tarde, ya cansado, Timo se tendió de espalda sobre la fresca hierba, sin embargo, contemplar el vuelo de los cóndores le producía ahora una sensación diferente... Ya no se preguntaba qué se sentiría o como se vería... Ya no se preguntaba como sería el mar o si algún día lo podría ver... Ahora podía cerrar los ojos y revivir aquellos maravillosos momentos. Estaba seguro de que esa noche soñaría con el vuelo del cóndor.
martes, 10 de febrero de 2009
la navidad en el pais vasco
La Navidad en el País Vasco
Para los vascos, la Navidad ha sido siempre uno de los más amados días de fiesta del año. Teniendo a la familia entera cerca para tener juntos la cena de Navidad, nuestros villancicos y nuestras antiguas costumbres, como el Olentzero, han sido siempre el centro de la celebración, la cual nosotros, como vascos que somos, vivimos con gran intensidad. Para el pueblo vasco la Navidad significa festivales "par excellence". Hoy en día como en el resto del mundo, la Navidad se ha hecho muy consumista, pero en Euskadi es más que sólo eso. Es la reflexión de la historia de un país, con tradiciones que han sido transmitidas por nuestros ancestros, y las cuales todavía permanecen en casi todas las familias de Euskadi.
El árbol de Navidad es todavía una de las referencias clave alrededor de este tiempo en Euskadi. Nuestros padres todavía pueden recordar cuando la madera estaba siendo reunida en el otoño, la manera en la cual el mejor árbol era llevado completo a casa.
La costumbre todavía queda. Ahora no hay necesidad de arrastrar el árbol hasta la casa, pero en muchos hogares de todo Euskadi un pino o un árbol de Navidad decora los apartamentos y las casas. Es un árbol típico del norte de Europa, pero un árbol el cual también refleja el respeto que los vascos tienen hacia el "árbol de Navidad".
Pero sin duda, la tradición que está más profundizada en el País Vasco es el "Olentzero" o el hombre de carbón. En la víspera de Navidad, virtualmente a través de todas los pueblos de Euskadi, la figura de un pastor o un hombre de carbón es levantado, sentado en una canasta, sobre los hombros de gente que lo lleva de casa en casa a través de toda la ciudad o villa, y en todas las casas por donde pasa, los jóvenes que acompañan a el Olentzero se detienen para cantar un villancico.
En Navarra, por ejemplo, el Olentzero es un hombre de carbón quien viene bajando de las montañas para repartir castañas y vino, y por supuesto, presentes para los pequeños.
El Olentzero es un personaje mítico vasco, es un mensajero, un pastor quien grita que es la Navidad a través de los lugares más recónditos del País Vasco. Pero no es sólo un pastor; en algunas partes de Euskadi es un granjero y en otras es un hombre de carbón, pero todos ellos comparten el hecho de traer buenas noticias.
Pero el Olentzero también ha sido asociado con muchas otras creencias, como la tradicional cocina vasca. En Salvatierra, Álava, por ejemplo, el Olentzero es un hombre de carbón, quien después de haber vivido una ardua vida arriba en las montañas, regresa a su pueblo para traer buenas noticias y al mismo tiempo para disfrutar de un buen banquete que acabe con el hambre que ha sufrido.
Este personaje mítico tiene cabeza grande, estómago grande y de acuerdo a las tradiciones locales, es capaz de tomar diez "arrobas" (una arroba es alrededor de veinticinco libras de peso) de vino. En Hondarribia, aparte de traer una pipa, un capón, algunos huevos y un bote de vino, usualmente tiene una cola hecha de bacalao, y si un Olentzero permanente es erigido en el pueblo, una barbacoa es usualmente puesta junto a él donde las sardinas son repartidas gratis a los espectadores.
Los villancicos también constituyen una parte importante de las festividades. La idea es que los villancicos representen un saludo alegre, el cual es llevado de casa en casa donde un verso es dedicado a una familia entera o a un miembro en especial. Estás canciones todavía son interpretadas en todas las familias vascas
Para los vascos, la Navidad ha sido siempre uno de los más amados días de fiesta del año. Teniendo a la familia entera cerca para tener juntos la cena de Navidad, nuestros villancicos y nuestras antiguas costumbres, como el Olentzero, han sido siempre el centro de la celebración, la cual nosotros, como vascos que somos, vivimos con gran intensidad. Para el pueblo vasco la Navidad significa festivales "par excellence". Hoy en día como en el resto del mundo, la Navidad se ha hecho muy consumista, pero en Euskadi es más que sólo eso. Es la reflexión de la historia de un país, con tradiciones que han sido transmitidas por nuestros ancestros, y las cuales todavía permanecen en casi todas las familias de Euskadi.
El árbol de Navidad es todavía una de las referencias clave alrededor de este tiempo en Euskadi. Nuestros padres todavía pueden recordar cuando la madera estaba siendo reunida en el otoño, la manera en la cual el mejor árbol era llevado completo a casa.
La costumbre todavía queda. Ahora no hay necesidad de arrastrar el árbol hasta la casa, pero en muchos hogares de todo Euskadi un pino o un árbol de Navidad decora los apartamentos y las casas. Es un árbol típico del norte de Europa, pero un árbol el cual también refleja el respeto que los vascos tienen hacia el "árbol de Navidad".
Pero sin duda, la tradición que está más profundizada en el País Vasco es el "Olentzero" o el hombre de carbón. En la víspera de Navidad, virtualmente a través de todas los pueblos de Euskadi, la figura de un pastor o un hombre de carbón es levantado, sentado en una canasta, sobre los hombros de gente que lo lleva de casa en casa a través de toda la ciudad o villa, y en todas las casas por donde pasa, los jóvenes que acompañan a el Olentzero se detienen para cantar un villancico.
En Navarra, por ejemplo, el Olentzero es un hombre de carbón quien viene bajando de las montañas para repartir castañas y vino, y por supuesto, presentes para los pequeños.
El Olentzero es un personaje mítico vasco, es un mensajero, un pastor quien grita que es la Navidad a través de los lugares más recónditos del País Vasco. Pero no es sólo un pastor; en algunas partes de Euskadi es un granjero y en otras es un hombre de carbón, pero todos ellos comparten el hecho de traer buenas noticias.
Pero el Olentzero también ha sido asociado con muchas otras creencias, como la tradicional cocina vasca. En Salvatierra, Álava, por ejemplo, el Olentzero es un hombre de carbón, quien después de haber vivido una ardua vida arriba en las montañas, regresa a su pueblo para traer buenas noticias y al mismo tiempo para disfrutar de un buen banquete que acabe con el hambre que ha sufrido.
Este personaje mítico tiene cabeza grande, estómago grande y de acuerdo a las tradiciones locales, es capaz de tomar diez "arrobas" (una arroba es alrededor de veinticinco libras de peso) de vino. En Hondarribia, aparte de traer una pipa, un capón, algunos huevos y un bote de vino, usualmente tiene una cola hecha de bacalao, y si un Olentzero permanente es erigido en el pueblo, una barbacoa es usualmente puesta junto a él donde las sardinas son repartidas gratis a los espectadores.
Los villancicos también constituyen una parte importante de las festividades. La idea es que los villancicos representen un saludo alegre, el cual es llevado de casa en casa donde un verso es dedicado a una familia entera o a un miembro en especial. Estás canciones todavía son interpretadas en todas las familias vascas
Martin Luther King
Martin Luther King
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Martin Luther King, Jr.
1929 — 1968
Nombre alternativo:
Reverendo Dr.
Fecha de nacimiento:
15 de enero de 1929
Lugar de nacimiento:
Atlanta, Georgia, Estados Unidos
Fecha de defunción:
4 de abril de 1968(39 años)
Lugar de defunción:
Memphis, Tennessee, Estados Unidos
Movimiento:
Derechos Civiles en Estados Unidos
Organizaciones:
Conferencia Sur de Liderazgo Cristiano
El reverendo Dr. Martin Luther King, Jr. (n. Atlanta, Georgia, 15 de enero de 1929 - m. Memphis, Tennessee, 4 de abril de 1968) fue un ministro de la iglesia bautista y activista del Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos para los afroamericanos, condecorado con el Premio Nobel de la Paz.
Organizó y llevó a cabo marchas por el derecho al voto, la no discriminación, y otros derechos civiles básicos. La mayoría de estos derechos fueron promulgados en las leyes de los Estados Unidos con la aprobación del Acta de los Derechos Civiles y el Acta de los derechos de votación. Es tal vez más famoso por su discurso "I Have a Dream (Yo tengo un sueño)" dado en frente del Monumento a Lincoln durante la Marcha sobre Washington por el Trabajo y la Libertad en 1963. King es recordado como uno de los mayores líderes y héroes de la historia de Estados Unidos, y en la moderna historia de la no violencia
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Martin Luther King, Jr.
1929 — 1968
Nombre alternativo:
Reverendo Dr.
Fecha de nacimiento:
15 de enero de 1929
Lugar de nacimiento:
Atlanta, Georgia, Estados Unidos
Fecha de defunción:
4 de abril de 1968(39 años)
Lugar de defunción:
Memphis, Tennessee, Estados Unidos
Movimiento:
Derechos Civiles en Estados Unidos
Organizaciones:
Conferencia Sur de Liderazgo Cristiano
El reverendo Dr. Martin Luther King, Jr. (n. Atlanta, Georgia, 15 de enero de 1929 - m. Memphis, Tennessee, 4 de abril de 1968) fue un ministro de la iglesia bautista y activista del Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos para los afroamericanos, condecorado con el Premio Nobel de la Paz.
Organizó y llevó a cabo marchas por el derecho al voto, la no discriminación, y otros derechos civiles básicos. La mayoría de estos derechos fueron promulgados en las leyes de los Estados Unidos con la aprobación del Acta de los Derechos Civiles y el Acta de los derechos de votación. Es tal vez más famoso por su discurso "I Have a Dream (Yo tengo un sueño)" dado en frente del Monumento a Lincoln durante la Marcha sobre Washington por el Trabajo y la Libertad en 1963. King es recordado como uno de los mayores líderes y héroes de la historia de Estados Unidos, y en la moderna historia de la no violencia
Carta de amor
QUÉ TENGO YO, QUE MI AMISTAD PROCURAS?
¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,que a mi puerta, cubierto de rocío,pasas las noches del invierno obscuras?¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras,pues no te abrí! ¡Qué extraño desvaríosi de mi ingratitud el hielo fríosecó las llagas de mis plantas puras!Cuántas veces el ángel me decía:«Alma, asómate ahora a la ventana,verás con cuánto amor llamar porfía!» ¡Y cuánta hermosura soberana:«Mañana le abriremos.» respondíapara lo mismo responder mañana!
¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,que a mi puerta, cubierto de rocío,pasas las noches del invierno obscuras?¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras,pues no te abrí! ¡Qué extraño desvaríosi de mi ingratitud el hielo fríosecó las llagas de mis plantas puras!Cuántas veces el ángel me decía:«Alma, asómate ahora a la ventana,verás con cuánto amor llamar porfía!» ¡Y cuánta hermosura soberana:«Mañana le abriremos.» respondíapara lo mismo responder mañana!
viernes, 6 de febrero de 2009
la fabula el león y los tres bueyes
Pastaban juntos siempre tres bueyes.
Un león quería devorarlos, pero el estar juntos los tres bueyes le impedía hacerlo, pues el luchar contra los tres a la vez lo ponía en desventaja.
Entonces con astucia recurrió a enojarlos entre sí con pérfidas patrañas, separándolos a unos de los otros.
Y así, al no estar ya unidos, los devoró tranquilamente, uno a uno
Si permites que deshagan tu unidad con los tuyos, más fácil será que te dañen
Un león quería devorarlos, pero el estar juntos los tres bueyes le impedía hacerlo, pues el luchar contra los tres a la vez lo ponía en desventaja.
Entonces con astucia recurrió a enojarlos entre sí con pérfidas patrañas, separándolos a unos de los otros.
Y así, al no estar ya unidos, los devoró tranquilamente, uno a uno
Si permites que deshagan tu unidad con los tuyos, más fácil será que te dañen
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